Dentro del mundo de los acuarelistas el nombre de Caudete
nos resulta muy familiar desde que hace más de diez años empezó a ser sede de
importantes Concursos Nacionales de
Acuarela, convocados anualmente con rigurosa puntualidad y dotados de un indiscutible
atractivo, tanto por sus propias condiciones económicas como por la conocida
exigencia artística de sus jurados. Ello ha provocado una participación masiva
que hizo inevitable la selección previa de las obras, para adecuarse mejor al
espacio asignado.
A lo largo de todos estos años han figurado entre sus
galardonados los más prestigiosos acuarelistas, procedentes de todos los
rincones del país.
Esta actividad de la población manchega gira especialmente
alrededor de un nombre, el de Rafael Requena, insigne acuarelista que ha dado
nombre a su activo Museo de la Acuarela, dedicado a la promoción de la técnica
acuarelística, que la difunde desde la edad escolar.
No satisfechos con los certámenes antes citados, hace un par
de años pusieron en marcha otra iniciativa complementaria, esta vez con la mirada puesta en la innovación a través del uso de nuevos recursos técnicos,
iniciativa concebida como bienal cuya segunda edición está teniendo lugar
durante la primera quincena de noviembre.
Bajo el sugerente título de Acuarela y algo más, consiste en
una invitación a la creatividad y a todo
género de modificaciones técnicas, de
distinto grado de transgresión respecto a las normas contempladas en el modo tradicional
de practicar la acuarela.
La exposición, en la que pueden contemplarse diferentes tipos
de manipulación del propio soporte,
otras que afectan a los pigmentos y forma de aplicarlos, así como a diversos fluidos
usados como aditivos junto al color o para ser mezclados con le agua, permite
ver también algunas obras realizadas con menor transgresión, siempre que estén dotadas
de lenguajes no convencionales, en algún caso ciertamente novedoso.
Para redondear los resultados, se han incluído un grupo de
artistas invitados, a los que se añaden diversas demostraciones por parte de
otros artistas, siempre captados desde los ámbitos donde residen los
acuarelistas inquietos, como así debe ser si se pretende una verdadera renovación
de la técnica.
Aunque el sentido de este post es el reconocimiento y
homenaje a la labor de difusión y reconocimiento de la acuarela que está
realizando esta modesta población manchega, no podemos dejar de nombrar los artistas
merecedores de las Medallas 2012, que han sido Alberto R. de Burgos,
Antonio Tapia y Ana Sánchez Trujillo, medallas de oro, plata y bronce
respectivamente.
Felicidades a todos ellos y larga vida a estas iniciativas
nacidas alrededor de una persona que dedicó sus mejores energías al cultivo de la acuarela, la del
maestro Rafael Requena, en cuyo Museo puede admirarse una gran colección de sus
trabajos, desde sus inicios hasta su etapa final.



