De nuevo las maquinarias de nuestras instituciones
acuarelísticas comienzan a ponerse en movimiento ante la nueva temporada, ante
un nuevo curso siempre interesante como todo lo que está por suceder. Cada una
de ellas con sus propio estilo, se disponen a acometer su agenda de
actividades, que constituye su auténtico programa, en el que siempre resalta un
insaciable deseo, el de aumentar el número de quienes practican la acuarela así
como la propia calidad de sus obras.
Como ya insinuaba en el anterior post, se advierte un
renovado dinamismo que podría casi considerarse un auténtico milagro en momentos
con tantos factores proclives al desaliento.
Estoy convencido de que a nivel individual cualquier
intento de superación, toda reflexión en busca de una mayor comprensión de
nuestras motivaciones personales, toda valoración del propio lenguaje
utilizado, redundarán siempre en algún tipo de mejora, por pequeña que nos
pueda parecer.
En el plano de nuestras organizaciones, que son también otros
organismos vivos, dotados de estructuras anatómicas y fisiología propia,
ocurre también algo similar. Más allá del lógico aumento de nivel que pueda
suponer la suma de pequeñas decisiones individuales, el efecto de una
vertebración inteligente e integradora, la sabia canalización de las diferentes energías de cada uno de los
asociados, se traducirá inevitablemente en un mayor resplandor en todas las agrupaciones
que actúen con discernimiento.
Porque hay que entender que en nuestros colectivos nadie
sobra. Ni las gaviotas solitarias, a veces obsesionadas en volar cada vez más
alto y mejor, ni los apacibles espíritus más gregarios que siguen con cierta pasividad el
movimiento mayoritario. Ni los veteranos guerreros, que siempre poseen referentes
de interés, que serán de gran utilidad en el ámbito del archivo y de la
historia, ni los jinetes inquietos que llevan la técnica hacia nuevos espacios,
nuevos rincones donde dejar -a menudo de modo inconsciente-, semillas que otros
anónimos espectadores se encargarán de convertir en árboles y en flores. Ni los
firmes partidarios de la ortodoxia en el concepto o en la praxis, ni los espíritus transgresores que jamás parecen conformarse con los resultados obtenidos, aquellos que sienten como una
invencible alergia hacia cualquier clase de camino trillado…
Quienes dirigen nuestras agrupaciones tratarán de reconocer
las distintas posibilidades de los asociados, con el objeto de descubrir la
mejor manera de conducirlos de forma integrada, con lo que se conseguirán
resultados superiores a la simple suma de sus componentes.
Vaya para todos, acuarelistas y dirigentes, un animoso
saludo con el deseo de que sepamos todos
superar las dificultades que
siempre aparecen en el camino diario.
***
Entre todas estas actividades que se están iniciando en
estas fechas, es obligado referirse a las que tendrán lugar en próximas fechas
en la ciudad de Granada, como celebración del Milenio del Reino de Granada,
organizados por la Vocalía provincial de la Agrupación de Acuarelistas de
Andalucía, que con tanto acierto dirige su presidente Elías J. Cañas. No me
cabe la menor duda de que este encuentro Nacional de Acuarelistas constituirá
una experiencia exitosa, un acontecimiento enriquecedor para todos. Tener
ocasión de compartir sesiones de pintura en marcos tan cargados de
historia como la Alhambra o la zona del Albaycín resultará toda una grata e
inolvidable experiencia.
Aprovecho la ocasión para resaltar una muestra individual
que hoy se inaugura en Madrid, en Paseo del Prado, 1, del conocido acuarelista andaluz Nemesio Rubio, que
cuenta con un amplio bagaje expositivo y un gran dominio de la técnica, de la
que extrae unos resultados pictóricos de alto nivel mediante el uso inteligente
de sus recursos. La osadía de acometer temas de notable dificultad habla por sí
misma de su excelente dibujo, siempre tan necesario en nuestra técnica. Le
deseamos todo el éxito.
A caballo de ambos temas, el de esta exposición y el Encuentro de Granada, me permito citar una exposición colectiva que está teniendo lugar
en el espacio de la galería de Arte La Zubia, justo al lado de Granada, en la
que me cabe el honor de participar junto con un selecto grupo de artistas de
todo el país, en la que también pueden verse obras del extraordinario acuarelista granadino Galán Polaino,
dominador como pocos de los temas de figura humana.
El siguiente enlace ofrece información sobre dicha exposición: http://www.galeriadeartelazubia.com/exposicion/exposicion-colectiva-septiembre-2013/
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