domingo, 7 de julio de 2013

Remodelación de este espacio -1

 
 
Como ya había insinuado en  alguna ocasión anterior y muy explícitamente en el último post, trataré de explicar en qué va a consistir la remodelación del espacio Acuarela y Acuarelistas, transcurrido un año de andadura.
Tal y como se ha venido explicando a lo largo de todo este tiempo, a veces pienso que de una forma demasiado reiterativa, traté que desde el principio adoptara un aspecto serio también en cuanto a forma, que fuera coherente con el talante racional y basado siempre que fuera posible en la evidencia. No por otro motivo quise iniciarlo con un punto de partida objetivo, como fue la encuesta en la que participaron doscientos acuarelistas españoles, cuyos datos fueron posteriormente analizados y valorados estadísticamente. Tales resultados seguirán publicados en el epígrafe Encuesta.

Teniendo en cuenta que el leit-motiv de este espacio es la Acuarela, tanto en su vertiente técnica como especialidad dentro de los procedimientos pictóricos, seguirán manteniéndose los apartados referentes a Historia, Materiales, Técnica y Estilos, etc. Nos contentaremos con unas bases mínimas, a las que podrán añadirse nuevos contenidos siempre que se considere  conveniente. Aprovecho en este punto para reiterar la apertura hacia todo tipo de aportación informativa concerniente a cada uno de dichos apartados.
Cualquiera que tenga cierta experiencia en la navegación por Internet en pos de información referida a la acuarela, sabe que son interminables los enlaces a los que se tiene acceso, que conducen hacia contenidos técnicos teóricos o prácticos, a menudo en forma de presentación fotográfica o grabaciones de video que nos permiten acercar las obras y los modos de trabajo de tantos artistas procedentes de todos los continentes, algunos de ellos extraordinarios. Todo ello queda fuera del ámbito pretendido en este espacio, que sí que desea en cambio incitar a la búsqueda de dichos contenidos, puesto que de este modo se demuestra nuestra inquietud, fundamental en todo proceso curricular personal. No se puede olvidar que la red es fecunda fuente de información, que cada uno debe después filtrar y digerir adecuadamente.

Como parte informativa importante dentro de la acuarela es obligado dedicar un apartado específico a nuestras Sociedades, Asociaciones y Agrupaciones de acuarelistas, que tratan de reunir a los amantes de esta técnica, con objeto de promover su práctica, su promoción, así como la coordinación de actividades artísticas y sociales que permitan aglutinar el colectivo.
Estas asociaciones, todas ellas entidades sin ánimo de lucro, como explícitamente reconocen sus estatutos, cumplen una función inapreciable que sólo merece nuestro reconocimiento y apoyo sin reservas, nuestra participación para potenciar su dinamismo, así como también nuestra leal valoración crítica como manifestación de libertad, siempre desde una actitud lo más constructiva posible.

Así pues, seguirá disponiendo de un apartado propio, Agrupaciones, aunque en su interior se modificará el contenido, sustituyéndolo por los enlaces específicos de cada una de ellas, con el objeto de que la información se mantenga permanentemente actualizada.
Llegamos por fin al apartado dedicado a los Acuarelistas, que hasta ahora estaba tal vez en exceso  dividido en función de las múltiples asociaciones a las que pueden pertenecer,  a las cuales  se añadía el grupo de los Independientes, el más numeroso por cierto, entendiendo por tales los que no se encuentran adscritos a ninguna agrupación de las conocidas. En este bloque, el de los acuarelistas, es donde se hará más visible la remodelación, por dos motivos.

Por un lado se sustituirá el listado de las agrupaciones por su topografía geográfica, con objeto de reducir el número de apartados, que posiblemente quedará reducido a seis grupos o zonas, a saber: Norte y País Vasco, Cataluña, Levante y Baleares, Andalucía y Canarias, Zona central, así como los Independientes.
Por otro, se agregará encima de cada uno de los nombres de los acuarelistas listados la imagen de una de sus Obras, que también enlazará con la pequeña colección que ya se mostraba en la versión previa.

De este modo, la navegación se hará algo más atractiva a primera vista. Soy consciente de que el aumento del contenido gráfico puede provocar algún retardo en el acceso desde equipos con menores recursos de RAM o lugares con menor velocidad de transferencia de Internet, si bien se intentará evitar con una mayor compresión de la imagen escogida como muestra.
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miércoles, 3 de julio de 2013

Feliz Verano


 
Con esta bella imagen post-pluvial de una rosa delicada, saludo con todo agradecimiento a cuantos tenéis la paciencia de seguir visitando este espacio, pese a un quietismo más propio del mes de agosto.
La realidad es que ha sido una primavera algo más ajetreada que otras y no siempre se alcanza a cumplir todas las metas que uno mismo  se va imponiendo.
 
La idea es realizar cierta remodelación del espacio, lo que salvo caso de fuerza mayor que lo impida espero hacerlo en el transcurso de este mes de julio. En breve se explicará en que consistirá la antedicha reconstrucción, así como los motivos para la misma.
Hasta pronto, pues, y ¡Feliz Verano 2013!

martes, 28 de mayo de 2013

Los tiempos pictóricos

 
Como ocurre en cualquier otro tipo de actividad, también en la artística existen normalmente variaciones de intensidad derivadas de distintos factores, como son el propio ritmo biológico, las estaciones del año y, por supuesto, los compromisos que se hayan podido adquirir.
Es bien conocido que las actividades que implican componentes significativos de creatividad producen un consumo adicional de energía mental, y por tanto requieren estar seguidas de un descanso proporcional.
No podemos esperar uniformidad en las formas de trabajar de los artistas, por lo general ya de por sí personas más irregulares que quienes cultivan otros sectores laborales. De este modo, desde los de carácter más ordenado, organizados en horarios precisos que se cumplen con el mismo rigor que cualquier otro trabajo por cuenta ajena, hasta los más anárquicos, de raíces bohemias decimonónicas inspiradas en manidos estereotipos o en una interpretación radical de ciertas cualidades como la originalidad, cuando no la genialidaddel artista, caben múltiples formas de repartir los tiempos de dedicación a las actividades pictóricas.

Justo es decir que también la técnica influye en actitudes tan divergentes. Mientras alguna de ellas como el óleo y técnicas mixtas tienen mayores requerimientos en cuanto a tiempo, nosotros los acuarelistas nos podemos permitir mayores dosis de flexibilidad, debido a la propia rapidez con que habitualmente ejecutamos las aguadas. Tal vez algunas excepciones sean la opción hiperrealista, que precisa de mayor dibujo y detalle, como también aquellas que utilizan sistemáticamente una amplia variedad de aposiciones, como collages, grabados, improntas y texturas, que por sí solas ya son motivo de una mayor meticulosidad, aparte de la necesidad de mantener los intervalos de tiempo de secado para los diversos tipos de médiums y pegamentos utilizados.
En otras ocasiones se trata de condicionamientos diferentes, como los derivados de la propia actividadlaboral cuando, como ocurre frecuentemente, no es la artística nuestra actividad principal. Todos sabemos que en ciertos casos se pinta cuando se puede, a veces durante los fines de semana o en períodos vacacionales, cuando existe mayor disponibilidad de tiempo.

Personalmente, reconozco mi natural tendencia a ritmos oscilantes de cierta intensidad, a menudo exagerados por la obligación que se percibe ante una cercana exposición.
Durante algún tiempo mantuve la costumbre de dejar muchas obras a medio hacer, tras las habituales sesiones del natural o en el propio taller, dejando pendiente su finalización para fechas más próximas a las exposiciones para las que estaban concebidas. Con ello perseguía una mayor coherencia en el conjunto de la muestra, al haber estado ejecutada en períodos más estrechos de tiempo.

Este método, provocado por la conveniencia de optimizar mis desplazamientos pictóricos, en especial aquellos más lejanos, posibilitaba disponer de una mayor producción al final del consiguiente viaje, aunque fuera en forma de unas obras inacabadas pero que ya tenían el formato definitivo.
Hoy no me atrevería a recomendar este método de trabajo, principalmente porque aún sin desearlo, se introduce cierta dosis de fraude, un proceso algo forzado que obliga además a disponer del consiguiente soporte documental de cada obra para poderla finalizar con ciertas garantías, ya que habitualmente los detalles se concretan en las últimas fases de su realización.

Otro motivo para no recomendarlo es la propia experiencia, haber sentido cierto malestar a la hora en que tocaba acabar unas obras en las que, a pesar de estar inacabadas, se advertía a menudo una lozanía y frescor que sientes peligrar ante la sesión final artificiosa. Porque creo que todos estaremos bastante de acuerdo en que la emoción suscitada por el natural no es comparable al que es capaz de despertar una fotografía, aunque haya sido previamente mejorada tras una adecuada edición digital.
Sin ningún género de dudas, para las situaciones de movilidad geográfica parece mucho más razonable la utilización de notas de viaje, de las que hay incontables ejemplos entre los artistas de cualquier época, técnica o nivel.
 

Estos bocetos servirán posteriormente de eficaz referencia para la posterior realización de las obras a tamaño definitivo. En tal aspecto, resulta evidente el progreso que supuso la aparición de la fotografía, que facilitó enormemente las cosas a los pintores, y que nos las facilita todavía más en los tiempos actuales gracias a la rapidez con que se ha impuesta la fotografía digital, lo que nos permite disponer de cantidades ingentes de material gráfico que hubieran sido inimaginables en cualquier otra época, con unos costes de revelado mínimos, los que cada uno considere necesario para una situación concreta.
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En el momento actual existe un movimiento ampliamente difundido a lo largo y ancho de la geografía mundial, cuya actividad pictórica se desarrolla a través de los cuadernos, de los que existen una abrumadora variedad, casi podríamos decir tanta como personas cultivan esta modalidad.
 
Y dentro de este movimiento los más dinámicos hn sido quienes han centrado su actividad en los ambientes urbanos, habiendo dado origen a los urbansketchers, por todos conocidos, con una variada oferta de salidas en grupo, que llevan el valor añadido de consolidar al mismo tiempo lazos sociales y de amistad que siempre resultan atractivos para todos aquellos artistas que comparten simplemente una afición o una pasión como es la de pintar acuarelas.

domingo, 5 de mayo de 2013

Artistas, sensibilidad, lo social


Parece que existiría bastante acuerdo en que existen algunos rasgos que podríamos calificar como una cierta predisposición artística que, aun siendo difíciles de identificar con precisión, sugieren algún componente genético, por más que requieran ciertas condiciones ambientales propicias para su manifestación. Como tampoco puede negarse que en otras ocasiones son unas concretas situaciones personales, de apariencia arbitraria, aleatoria, que aparentemente desencadenan vocaciones artísticas en condiciones particularísimas que a veces sorprenden por lo anecdótico.  
Como la mayoría de las actividades humanas, también las artísticas han sido sujeto de estudios científicos sesudos, a cargo de las neurociencias, la biología molecular, estudios funcionales y de neuroimagen, que personalmente siempre me han resultado inquietantes, por un innato recelo a que dichos estudios pudieran ceder ante tentaciones de dominio, de conductismo en sentido utilitarista, llevando a la práctica ideologías de tendencia determinista, que en dichas  circunstancias estarían sancionadas por la autoridad, al estar sustentadas en pruebas. En un estudio de Jean-Pierre Changeux que ha caído en mis manos incluso se llega a analizar el probable fundamento biológico del simple coleccionismo artístico. 

Sin entrar en valoraciones sobre la autenticidad de una base genética, sin haberse llegado a unos grados de conocimiento de la realidad que permitan una manipulación como la antes expresada, parece que sí existiría cierto consenso en la presencia de una cualidad, que solemos describir como sensibilidad. Algo así como una especial receptividad hacia la belleza, análoga a la que aparece cuando el sujeto de valoración es de orden ético en forma de una manifiesta preocupación por el grado de bondad de las acciones humanas. Y en cierto sentido como las que se dan en el plano intelectual, en forma de un movimiento de atracción y de interés hacia el conocimiento, la sana preocupación de alcanzar lo verdadero, la realidad de las cosas.
Del artista y de su elevación se espera justamente una actitud suficientemente desvinculada del poder y de todos aquellos intereses basados simplemente en un utilitarismo inmediato, que se manifestaría por una posición independiente y libre, fruto de una conciencia honesta sensible hacia lo bello y hacia lo bueno. Algo similar se espera también del intelectual y del científico, por el mero hecho de contar con una mente privilegiada.

De tales expectativas surje el impacto que tienen ante el resto de la sociedad las actitudes de los artistas y de los intelectuales, evidentemente proporcionales  a su verdadera talla.
De ahí la multitud de ejemplos que la historia ha dado a través de científicos, pensadores y  artistas, que han sabido permanecer críticos frente a los desmanes del poder, cuando éste se desliza hacia comportamientos despóticos.

En el ámbito artístico es ya tradicional la ayuda prestada hacia colectivos desprotegidos, muy en especial aquellos relacionados con la enfermedad, muy particularmente  ante ciertos tipos de trastornos ante los que la Medicina no consigue dar con soluciones satisfactorias.
Todos conocemos variados tipos de subastas, tantas exposiciones cuyos ingresos económicos son total o parcialmente dedicados a colectivos frágiles, como los que pertenecen al tercer mundo o a las áreas que soportan mayores tasas de desempleo, tantos y tantos proyectos bien distintos entre sí, pero siempre con el común denominador de la solidaridad.

De tal forma se cumple en mayor o menor grado una cierta función social, que parece exigible a quienes están en condiciones de ceder parte de sus energías, de su producción artística, de modo que contribuiría a la bidireccionalidad propia de la justicia. De todas formas, tales actitudes no pueden pretenderse de obligado cumplimiento, ya que siempre debe primar la decisión libre de cada artista, que en demasiados casos y muchos momentos de su vida no  deja de pertenecer también a un grupo vulnerable.
En otras ocasiones se trata de posicionamientos de oposición a determinados proyectos, cuando se perciben comprometidos otros valores que se consideran justos, como ocurre en tantos y tantos desajustes, desequilibrios, cuando no despropósitos, que suelen provocar repercusiones negativas sobre la propia sociedad. Constituye un elemento positivo el cultivo de la sensibilidad social, que nos permite tanto el alivio de los problemas presentes mediante la acción como la prevención de otros futuros mediante la oposición constructiva y pacífica hacia hechos que hacen previsibles más problemas que beneficios.
 
Siempre desde una prudente distancia, siempre desde la objetividad. No cabe duda que ésta será también una forma digna de ser artistas.

lunes, 29 de abril de 2013

   

   
 
Me resulta muy satisfactorio desde este espacio Acuarelistas hacerme eco de la información que he recibido a través de la Agrupación de Acuarelistas de Andalucía, referente a la convocatoria de un  próximo Encuentro de Acuarelistas de Córdoba y el II Concurso Nacional de Acuarela Lucas Prado, que gira alrededor del tema de los Patios cordobeses.
Se trata de una invitación abierta a todos los acuarelistas españoles, que de este modo tendrán ocasión de disfrutar de la belleza luminosa de tantos recónditos espacios multicolores donde los tonos rosados y rojos de las flores forman una infinita salpicadura sobre la multitud de manchas verdes de sus variadas plantas, todos ellos sobre el vibrante telón de fondo de unas paredes encaladas, que en sus planos inferiores limitan a veces con arcos y siempre con sus variadísimas cerámicas, que muestran toda la filigrana propia de la influencia árabe.
Los Patios Cordobeses, justamente reconocidos en todo el mundo, que pueblan los interiores de las casas de una ciudad que respira historia por todos sus poros y que han sido declarados recientemente Patrimonio de la Humanidad.
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El Certamen Nacional lleva el nombre de Lucas Prado, artista que para siempre constituirá un referente de la acuarela andaluza, persona de grata memoria para todos los que tuvieron la suerte de conocer.




Pintor de amplia variedad temática, aunque mostrando preferencia manifiesta por todas las variantes paisajísticas, con un dominio total de las aguadas, que siempre estaban sustentadas sobre una construcción sólida y equilibrada. Como buen acuarelista, era también persona sumamente cuidadosa, tanto en la propia ejecución de sus obras como en lo que podríamos denominar postproducción, la presentación pública de sus acuarelas, que cuidaba con toda esmero hasta en los mínimos detalles, mostrando gran dominio de toda suerte de  manualidades.
Todo ello no era sino el revestimiento externo de una personalidad modesta y sencilla, que le proporcionaba un carácter afable y cordial, que siempre es de agradecer cuando se trata de trato entre artistas. Tuve la suerte de coincidir con él en una de las últimas ediciones de Arte Sevilla, donde casualmente ocupábamos stands muy próximos entre sí, lo que facilitó un amplio cambio de impresiones respecto a la pasión que compartíamos, la acuarela.
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Deseo que esta segunda edición supere el indudable éxito que cosechó el pasado año, que sirva de estímulo eficaz para todos los acuarelistas españoles y muy en especial los andaluces en el año que precede al de la celebración de su 25 Aniversario como Agrupación, que recibirá su definitivo espaldarazo desde la ECWS, la sociedad europea de acuarelistas, que celebrará su Exposición Internacional en 2014 en la propia ciudad de Córdoba, que de este modo podrá con toda justicia alardear de ser la Capital Europea de la Acuarela, como reza el cartel.

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En las siguientes imágenes podrá encontrarse información concreta sobre este Certamen Nacional, previsto para el primer fin de semana de junio, dentro de un mes.
 
 
 
 
 
 
 
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sábado, 13 de abril de 2013

Economía y actividad artística


 
Es clásico reconocer que el ritmo propio de la evolución económica ha sido siempre el de una fluctuación continua, pudiendo variar la  longitud de sus ciclos o la intensidad de sus propias variaciones. Y ello es así tanto si se observa desde un plano global, internacional, como en el nivel más restringido de la economía nacional, así como también en el ámbito de nuestras propias economías individuales y familiares.
A quienes hemos vivido esta experiencia en diversas ocasiones a lo largo de nuestra vida no nos cabe ninguna duda sobre la existencia  de tales oscilaciones, en cuya base existen factores primarios ligados a la propia libertad personal, con el consiguiente riesgo de errar, así como a nuestras propias condiciones biológicas que en sí mismas ya llevan inscrito un ritmo definido, con tiempos para el crecimiento, para la estabilización y para el declive.

Aunque a otra escala, lo mismo ocurre en los pequeños grupos y asociaciones, que a menudo reproducen un patrón semejante al biológico, porque está basado en decisiones personales. A un nivel más alto aparecen otros grupos, lobbys, corporaciones, que se reparten parcelas distintas de la economía, todos ellos dirigidos por específicos comités en los que cuesta ya identificar un ritmo biológico, así como la existencia de verdadera libertad, al estar todos ellos completamente interconectados a través de la tupida red de intereses que ellos manejan. Es en estos niveles donde empiezan las zonas de penumbra o de sombra intensa, cuando todo se hace más opaco e inaccesible, permitiendo el paso hacia lo incontrolado, lo arbitrario, lo incomprensible.
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Tanto las fases expansivas como las de recesión tienen sus específicos modos  de repercutir sobre la actividad artística, que es en realidad el sujeto de estas reflexiones. Estos modos no son unívocos, pudiendo detectarse aspectos positivos y negativos en ambas situaciones.
Durante las fases expansivas se observa una mayor alegría, porque en ellas participan muchas personas, que alcanzan superiores niveles de vida, lo que les permite acceder a unos servicios y comodidades que hacen más confortable la existencia. Como los beneficios de los principales sectores se extienden a otros más secundarios, se provoca un efecto locomotora, que mejora la producción en prácticamente  todos los sectores y la generación de riqueza para todos.
Para el artista ello supone un mayor movimiento en cuanto a exposiciones, con el consiguiente aumento de las ventas, lo que automáticamente obliga a aumentar la producción, al menos en cantidad, lo que puede ser un obstáculo para el avance cualitativo. Cuanto "todo" se vende es relativamente fácil caer en cierta atonía creativa,  cuando no en una excesiva autosuficiencia, actitud poco propicia a una evolución ascendente. Pero al mismo tiempo estas situaciones nos permiten alcanzar, al menos en la técnica que nos ocupa, la acuarela, una mayor soltura en la ejecución técnica, fundamental para gozar de la frescura que le es propia.
Si, fruto de la casualidad, el tiempo de aparición de las ondas expansivas coinciden cronológicamente con las fases de plenitud biológica del artista, pueden obtenerse unos resultados remarcables, con lo cual se puede consolidar un valioso corpus artístico.
No parece oportuno en tales circunstancias de optimismo colectivo recordar nuestras propias limitaciones humanas, romper así la magia del momento, estropear la fiesta común, que cada parcela del mundo artístico vive de forma distinta, con su particular modo de proceder, que no siempre resulta ejemplar. En cualquier caso, siempre queda la posibilidad de aprender de los errores que puedan haber provocado tales excesos de optimismo.
Por el contrario, durante las fases de recesión aparecen otra serie de fenómenos, que en su conjunto revisten tintes más bien tristes, deprimentes en algunos casos, con un denominador común que es la caída de la actividad expositiva, las ventas y los ingresos con ellas asociados.
No hace falta explicar muchos detalles sobre esta situación, que es la que estamos viviendo ya desde hace años en nuestro país, afectando a todos los sectores económicos hasta niveles no conocidos desde hace muchas décadas.
Entre los artistas plásticos, y no sólo entre ellos,  se ha extendido como una densa niebla que no permite ver con suficiente claridad nuestro entorno. Todo lleva un mismo mensaje, siempre victimista o pesimista ante la incierto de la salida. La interminable lista de conocidas galerías que ya han cerrado o están a punto de hacerlo, la evolución de ventas a niveles preocupantes para su supervivencia, con la inevitable tentación de forzar nuevas condiciones contractuales con sus artistas, cambios que por lo general van siempre en detrimento de estos últimos, que siempre son el eslabón más frágil de la cadena.
Algunas personas con experiencia y ánimo constructivo sugieren que tales momentos son los más adecuados para tratar de pintar con mayor calma y precisión, pudiendo realizar así obra de mayor nivel artístico. Sin duda que algunos artistas también lo sienten así y lo consiguen, aunque tras el contacto con otros pintores tengo la impresión de que no son las reacciones habituales, siendo más corriente la reducción del ritmo de producción, a veces hasta un nivel que pone en riesgo la propia continuidad.
Tales reacciones son muy comprensibles, fruto de un ánimo depresivo que provocaría un desinterés hacia la propia actividad, con la subsiguiente falta de estímulo para la realización de nuevas obras, la apertura de nuevos proyectos. Las dificultades se acrecientan entre aquellos artistas cuya economía depende exclusivamente de su propia actividad artística, agudizándose más entre los cincuenta y sesenta años, cuando suelen ser mayores las necesidades familiares.
Pero es que también se resienten los ánimos de los jóvenes que se sitúan ante la disyuntiva de dedicarse o no al Arte, que ellos viven con un lógico desasosiego y que a mí me produce especial tristeza cuando lo pienso. Es cierto que la falta de expectativas para los jóvenes no es exclusiva del sector artístico. También es verdad que el conocimiento y la práctica de cualquier técnica artística es siempre enriquecedora a nivel personal. Como lo es que la conocida expresión “trabajar por amor al arte” debe tener sus motivos.
Pero siempre le acecha a uno la duda, vistos los innumerables problemas que se les presentan con tal  decisión, de si no será mejor desaconsejar la elección, de si no les estaremos haciendo un flaco favor cuando les invitamos a participar, a pintar, más aun si se trata de acuarela, que siempre ha sido la menos favorecida por las preferencias de los que visitan las galerías de arte o coleccionan pintura.

miércoles, 27 de marzo de 2013

De equiparaciones y adicciones

Como todos sabéis, es ya muy larga la historia reivindicativa del deseo manifestado por tantos acuarelistas en el sentido de alcanzar una equiparación satisfactoria respecto a las obras realizadas con otras técnicas, singularmente con el óleo, aunque parece lejana la consecución de tales objetivos, en parte debido a prejuicios de  muchos años de duración que en buena medida se han fundamentado sobre datos erróneos o muy discutibles.

Es justo reconocer que en algunos ambientes la Acuarela ha estado considerada, y aun lo sigue estando en la actualidad, como una variedad de arte menor.  A ello contribuyen toda una serie de factores de distintos tipos, como los siguientes:

·        La inferioridad aparente debida a un soporte más frágil, papel versus lienzo o tablero de madera.

·        El simple manchado del papel frente a la riqueza generada por la amplia variedad de grosores que permiten los empastados de pigmentos al óleo o médiums acrílicos.

·        La servidumbre sugerida por la necesidad de adecuada protección mediante cristal.

·         Los tamaños utilizados, relativamente pequeños salvo en contadas obras y pintores.

·        La constatación de un evidente  apoyo constructivo por parte del dibujo subyacente, a base de grafito, carbón o tintas, que algunos entienden como una especie de muletas para la propia pintura.

·       La realidad incuestionable de que a lo largo de la historia del arte, algunos grandes artistas han usado la acuarela para la realización de bocetos previos a obras al óleo.

Todos estos factores y otros que seguramente podríais añadir a la lista,  jugarían en contra nuestra, puesto que no hacen sino mostrar una indiscutible superioridad de  procedimientos antes citados.

Si bien se mira,  todos estos factores diferenciales que hemos reseñados  son de carácter muy secundario, especialmente comparados con otros de mayor relevancia, como son el concepto pictórico, el propio lenguaje plástico utilizado y el auténtico contenido de las obras sujeto de comparación.

Lamentablemente, opiniones de este tipo son compartidas también por algunos galeristas, que en ocasiones muestran un indisimulado desprecio hacia la pintura a la acuarela, lo que por regla general obedece a una simple adaptación comercial hacia las preferencias mostradas previamente hacia las técnicas matéricas por parte de sus propios clientes, los compradores y coleccionistas de arte.
Es justo reconocer, sin embargo, que la sucesiva mejora en la valoración de la obra sobre papel que se va advirtiendo en ciertas sociedades avanzadas como la norteamericana, alemana y en los países nórdicos, está provocando cierta revisión de las posiciones. 

En un sentido contrario, el menor coste promedio de la obra sobre papel, como la acuarela, puede por sí mismo un elemento positivo para los galerías de Arte, ya que permite ampliar el rango económico de los potenciales compradores.
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Por el lado de los propios artistas, no hay que ocultar que algunos no se sienten cómodos con la etiqueta  de acuarelistas, porque la consideran peyorativa, prefiriendo el término de artistas o pintores, llegando en algún caso, como el del prestigioso artista Jesús Lozano Saorín, a elevar protestas  formales incluso ante la RAE, con objeto de modificar las terminologías usadas. Al parecer, estos compañeros verían cierta disociación entre los dos términos, artista pintor y acuarelista, resultando discriminador el segundo término, con lo cual seguiría perpetuándose su inferioridad.

No soy quien para juzgar el realismo objetivo de tal posición, sí que las considero en cierto modo exageradas, especialmente si tenemos en cuenta la dificultad de demostrar con claridad el carácter excluyente de ambas denominaciones, que miradas desapasionadamente tan solo serían de carácter formal más que de contenido, por tanto no demasiado relevante.
Si lo analizamos con rigor no podemos tampoco dejar de lado aspectos tales como los grados de complejidad distintos de cada técnica, que repercuten automáticamente en los tiempos necesarios para la ejecución de la obra. En tal sentido, lo propio de la acuarela es una cierta inmediatez, siendo excepcionales los casos de un grado tal de detallismo que requiera largos períodos de tiempo para llevarlos a cabo.

Visto así, si sumamos un menor tiempo de ejecución, un menor consumo de pigmentos, con costes consiguientemente menores, la gratuidad del agua respecto a médiums y sustancias disolventes usadas en otras técnicas, el resultado final ha de ser una obligada inferioridad en el precio de la obra acabada con respecto a las obras acrílicas o al óleo, a igualdad de tamaños.
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Sin ninguna duda, y ésta ha sido el primum movens de esta iniciativa, es una tarea de todos el conseguir una objetiva mejoría en cuanto al nivel artístico de las obras producidas, si se desea  andar en la dirección adecuada.

Aunque tampoco se trata de caer en el falso espejismo derivado del simple formato, puesto que es cierto que no necesariamente una acuarela grande es una gran acuarela, como solía recordar Domingo Benito, excelente acuarelista y amigo, sí que pienso que es una actitud positiva el planteamiento de nuevos retos, tratando de vencer las dificultades añadidas que siempre supone la ejecución de obras de tamaños superiores a los habitualmente usados.
Este esfuerzo mantenido en la propia superación es el que antes o después consigue una mejoría en los resultados, con lo cual se está en mejores condiciones de pedir una adecuada equiparación  respecto a las demás técnicas.

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A pesar de cuanto llevo dicho, estoy plenamente convencido de que incluso si se demostraran veraces todos los argumentos contrarios a la técnica que cultivamos, lo seguiríamos haciendo contra viento y marea.
No tengo datos para apoyar la hipótesis de quienes sostienen que perteneceríamos a una especie de sociedad próxima a las consideradas secretas, que sería el elemento diferenciador, lo que explicaría el distinto comportamiento asociativo respecto a otras técnicas pictóricas
Más bien tengo la convicción absoluta de que los verdaderos motivos son otros, mucho más elementales y diáfanos, los consustanciales con la propia técnica, algunos de los cuales  ya fueron objeto de comentario en algún post anterior.
La simultánea complejidad y sencillez de la técnica, su intrínseca espontaneidad, la simplicidad rayana en el minimalismo y la universalmente reconocida dificultad de ejecución, en relación con factores que escapan a nuestro control y agravados por apariencia de irreversibilidad, conformando todo un conjunto altamente provocador,  singularmente atractivo, que nunca carece de imprevisibilidad y una buena dosis de suspense respecto al resultado final, de lo que deriva necesariamente una adicción difícil de superar.
 
Los especiales lazos de compañerismo generados entre quienes compartimos este tipo de técnica artística, no parece que sean suficientemente específicos para justificar diferencias significativas respecto a otras técnicas pictóricas, ni siquiera con cualquier otro tipo de actividad en grupo o asociativa.
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