lunes, 21 de abril de 2014

Jornadas de Acuarela de Priego


Como decía en el anterior post, una serie de casualidades me han brindado la ocasión de coordinar unas Jornadas de Acuarela, las de Priego de Córdoba, coincidiendo con su mayoría de edad, su 18ª edición, precisamente el año en que la Agrupación de Acuarelistas de Andalucía celebra su XXV aniversario, motivo por el cual tiene el encargo de organizar el Simposio Internacional Europeo de Acuarela, de la ECWS.

Dichas jornadas están organizadas por la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Priego que dirige desde hace años Miguel Forcada, experto conocedor de todo cuanto tiene que ver con dicha población, principalmente en el ámbito cultural y artístico, dentro del cual destaca el Museo Adolfo Lozano Sidro, epicentro de múltiples iniciativas alrededor de la Pintura.

He tenido el placer de saludar personalmente al Presidente de la Agrupación de Acuarelistas de Andalucía, Elías J. Cañas, intercambiando con él algunas reflexiones sobre luces y sombras de la Acuarela actual, que siempre resultan interesantes.

Estas Jornadas han sido nueva oportunidad para aproximarme a los acuarelistas de a pie, que en su mayoría son ajenos al mundo profesional del arte, a pesar de lo cual iban cargados de motivación, ilusiones, cómo no también de dudas sobre el mejor modo de resolver las dificultades que se nos presentan ante nuestros caballetes.

La singular belleza de Priego, el refinadísimo barroquismo de sus iglesias, la variedad y complejidad de sus fuentes, el bullicio propio de las primeras procesiones de Semana Santa no preludiaban condiciones nada fáciles. Tampoco lo eran algunos bodegones montados en medio de luces omnidireccionales, a los que se añadían la complejidad de esas flores minúsculas, dispersas o en ramilletes, que parecen reclamar a gritos reservas con máscara y posteriores salpicaduras, ya que de otro modo son  prácticamente imposibles de resolver.

A pesar de todas estas dificultades, se ha procurado en todo momento mantener el ánimo de aquellos acuarelistas con menos horas de vuelo, que en algún momento flaqueaban en el camino, aunque éste no condujera siempre a resultados exitosos. Ya habíamos convenido en que el propio camino era en cierta manera el verdadero objetivo, como tan nítidamente han expresado tantos poetas, pensamiento que encierra grandes dosis de sabiduría humana.


Me ha sorprendido agradablemente la atención y la dedicación que mostraban ante cada uno de los trabajos que tenían entre manos, confirmando esa característica que ya ha sido comentada en alguna ocasión más en este espacio: la fascinación, la adicción que la acuarela genera entre sus seguidores.


Aun me ha sorprendido más el interés que han mostrado ante unas sesiones que se han dedicado a reflexionar en voz alta, siguiendo el hilo de unos Power Points preparados a tal fin, lo que me ha confirmado que en este tipo de Jornadas, en principio eminentemente prácticas, caben también contenidos de tipo teórico, complementarios a la realización de algunas demostraciones de unas determinadas formas de pintar, de mostrar nuestros recursos de tipo técnico, algún truco que podamos compartir…


Dichas sesiones se estructuraron en tres partes: La primera de ellas, “¿Qué hace una persona como tú en un sitio como este?”, estaba dedicada a reflexionar sobre por qué pinto, por qué pinto esto, por qué pinto así. La segunda, “Conocerla es quererla”, se trataba de una aproximación rápida a la Acuarela, con sus ventajas y sus inconvenientes. Finalmente, en la tercera, “¿Qué quiero ser de mayor?” se discurría sobre el futuro, algo así como decir “Bueno y a partir de ahora, ¿qué hacemos?”.

Aunque no pueda reproducirse el contenido de los comentarios de los coloquios posteriores, sí que se añadirán en próximas entradas los contenidos de estas sesiones.
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Porque estoy convencido de que siempre es conveniente ser consciente de lo que hacemos. Y como es evidente que lo que hacemos depende en gran medida de lo que pensamos, hay que convenir en que pensar siempre nos va a ser útil. 

martes, 25 de marzo de 2014

De nuevo Andalucía


 
Por alguna de aquellas circunstancias de  la vida cuyo significado a veces no acabamos de percibir, el acento andaluz al que me refería en uno de los recientes posts, también me ha alcanzado en lo personal, al haber sido invitado a las XVIII Jornadas de Acuarela en Priego de Córdoba,  que tendrán lugar durante la primera quincena de abril.
Se trata de compartir durante tres días la actividad pictórica junto a un grupo de acuarelistas que se inscriben para conocer distintas formas de concebir o practicar esta técnica, con el fin de ir así perfeccionando conocimientos.
En mi caso no son previsibles novedades extraordinarias, menos aún transgresoras ni de tipo vanguardista, sino más bien una práctica dentro de la absoluta ortodoxia, opción que escogí desde el principio y que posteriormente fui confirmando tras realizar más obra y reflexionar. En realidad, siempre ha sido la actitud que he defendido, tanto en el ámbito artístico como en cualquier otra faceta de mi vida, también la profesional: actuar con toda seriedad y rigor, evitando así la superficialidad en sus múltiples variantes, como puedan ser los vaivenes emocionales, cambios inesperados de criterio o, dentro del ámbito artístico, caer en un mimetismo indiscriminado.
Si el contenido de las sesiones que estoy acabando de preparar fuera de suficiente interés para los compañeros que allí las escuchen, con toda seguridad las incorporaré a este mismo espacio a lo largo de las próximas semanas. En el fondo, muchos de los pensamientos que allí se expondrán, probablemente ya han sido comentados aquí con anterioridad, desde idénticos o parecidos ángulos.

En el plano personal encuentro estimulantes estas formas de actividad artística, ya que no deja de ser una manera eficaz de sensibilizarte más, de sentirte cogido por las solapas para que te pronuncies, lo cual ayuda a salir de cualquier letargo o ensimismamiento en el que pudieras encontrarte.

 
Casualmente, mis dos últimas exposiciones individuales han tenido lugar en Málaga, en la Galería Benedito. Otras muestras de carácter colectivo han sido vehiculizadas también desde Chiclana (Cádiz) a través de la Galería María Aguilar, tanto en NovoSanctiPetri como en la Feria de Irún y en la Feria de Estrasburgo 2013.
 
Otra última, colectiva junto a un escogido grupo de pintores, también ha tenido lugar en Galería Zubias de Granada, en la que tuve el honor de participar junto al admirado acuarelista granadino Galán Polaino, del que me complace mostrar dos de sus  excelentes acuarelas.
 

 

Celebro que esto haya ocurrido justamente en este año 2014, en el que tienen lugar toda una serie de eventos artísticos que giran alrededor de la Acuarela y que tendrán su culminación justamente en Córdoba a mediados de octubre, con la Exposición InternacionalSimposio Europeo de la ECWS, que con toda seguridad constituirá todo un gran éxito, tanto en cuanto a participación como en calidad, como merece el esfuerzo realizado por la Agrupación de Acuarelistas de Andalucía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

miércoles, 19 de febrero de 2014

Aprovechando la tecnología



Todos somos conscientes del creciente impacto que las modernas tecnologías operan sobre nuestros diarios hábitos de vida. La evolución imparable de los ordenadores, provistos de unos procesadores cada vez más rápidos, paralela a la de sus sistemas operativos, posibilitan el uso de programas y aplicaciones que cubren cualquier parcela de nuestra actividad, tanto laboral como de entretenimiento.
Con cierta frecuencia los artistas, en cuanto seres con unos valores diferentes a los meramente prácticos y utilitaristas, a menudo reacios al uso racional de nuestra mente, más proclives a un tipo de pensamiento mítico o mágico, a experiencias próximas a lo esotérico y a cierto grado de transgresión o desvarío, hemos mirado con recelo los progresos tecnológicos, con actitud de desconfianza, pereza o envidia.
También es cierto que en muchas otras ocasiones no ha sido así, especialmente entre los artistas que se dedican al diseño gráfico y a la ilustración, cuyo reconocimiento público es proporcional a su introducción en los medios de comunicación, que siempre han ido a la par de la tecnología audiovisual más puntera, liderada por Apple en el ámbito informático.
En cualquier caso, la avasalladora generalización del ordenador y de los infinitos gadgets que se mueven alrededor de la telecomunicación, pantallas planas  y tablets, han facilitado de un modo absoluto nuestra comunicación actual, con una celeridad que hubiera sido imposible de prever hasta hace muy pocos años.
Aparte del impacto sobre la comunicación directa, también el acceso a internet y a sus fuentes informativas, prácticamente ilimitadas, nos abre un potencial inimaginable de actividades. 
Si nos armamos de suficiente dosis de paciencia, si tiramos acertadamente de los hilos que van apareciendo sucesivamente ante nosotros en nuestro proceso de búsqueda, tendremos acceso a un sinfín de datos, como pueden ser las distintas maneras de entender la pintura -la acuarela en nuestro caso-, de tantos artistas diseminados por todo el mundo. Podemos así observar sus modos de hacer, lo que nos permitirá adoptar aquellos aspectos técnicos de su interpretación pictórica que nos resulten especialmente interesantes. Será más fácil si ya se dispone de cierta experiencia, porque nos permite intuir mejor las dificultades concretas que han debido vencer en cada caso tales artistas.
 
Por mi parte no encuentro ninguna objeción especial que oponer a tales métodos de acceso al conocimiento. Tal vez sí que pueda haberla en caso de limitarse exclusivamente a copiar con el máximo detalle los procedimientos, temáticas y formas de composición que muestren rasgos muy específicos, a los que no se accede sin una excesiva dosis de oportunismo o de impostura.
La disponibilidad total y la rapidez en el intercambio de experiencias, prácticamente inmediata en la actualidad, constituye un progreso revolucionario. La capacidad de colaboración mutua entre artistas de diferentes países, compartiendo disciplinas idénticas o complementarias, son aperturas hacia nuevas posibilidades en el futuro, quizás más apropiadas en los ámbitos del diseño - que permite un mayor trabajo en equipo- que en la producción pictórica propiamente dicha, más individualista y personal.
Formas parecidas de colaboración ya se han llevado a cabo entre otros tipos de artistas, como por ejemplo los músicos, compartiendo programas secuenciadores y ficheros de audio.

Comentario aparte merece el mundo de la edición de imagen, de la que posiblemente muchos de vosotros seáis ya grandes expertos. Como secuela inevitable de la fotografía digital han ido  apareciendo multitud de programas editores, entre los que ya desde sus comienzos destacó el conocido Photoshop. Todos ellos disponen de interminables colecciones de plantillas, listas de parches, filtros, pluggins, etc. que permiten cualquier posibilidad de expresión gráfica.
En mi opinión, todavía no hemos tomado conciencia de las potencialidades que se abren ante  los estudiantes de arte en cuanto al desarrollo de su proceso creativo personal.
 
La simulación de determinados lenguajes, la aplicación de deformaciones buscadas con toda intención, la adición de texturas, así como las infinitas modificaciones cromáticas que tenemos al alcance de un simple clic del ratón, permiten una interminable cadena de propuestas que solamente esperan la suficiente capacidad intelectual para seleccionarlas y cierta eficiencia en la gestión del tiempo, este material tan imponderable como valioso.
Poder guardar fácilmente los resultados parciales convincentes obtenidos a lo largo de cada proceso nos permitirá su posterior consulta, así como reflexionar sobre ellos para consolidar los hitos del camino que hemos recorrido. Todo ello sin ningún consumo de material, soporte ni pigmento, que siempre son costosos. El avance potencial puede ser considerable. Es lógico  que con posterioridad, o previsiblemente de forma simultánea,  habrán de transferirse todas las experiencias y descubrimientos hacia los soportes físicos utilizados habitualmente, con la técnica que juzguemos más apropiada, que en nuestro caso será la acuarela.
Todos los argumentos esgrimidos constituyen poderosos motivos para defender el uso de este arsenal que el progreso ha puesto a nuestro alcance, que si se sabe usar con cierta pericia nos abrirá nuevas puertas a nuevos espacios, tanto en el plano individual como en el colectivo, sin que tenga por qué interferir negativamente en nuestro más íntimo proceso creativo artístico.

martes, 7 de enero de 2014

2014 tendrá acento andaluz


 
Por fin hemos entrado ya en 2014, que en términos acuarelistas tendrá un acento andaluz, ya que va a tener especial relevancia la Agrupación de Acuarelistas de Andalucía, que celebrará este año sus pletóricos 25 años de vida.
Con tal motivo se están planificando toda una serie de actos que tendrán como principal protagonista a la Acuarela y que según la información de que dispongo son los siguientes:
 
 
Exposición Itinerante de Acuarelas “25 Aniversario” (“25 años, 75 acuarelistas”), que recorrerá las 8 capitales de provincia andaluzas durante 2014: Sevilla. Jaén, Málaga, Almería, Granada, Cádiz, Córdoba y Huelva.

Edición de un número especial de la revista anual “Acuarela Información”, que irá acompañada de un DVD conmemorativo con los catálogos de exposiciones realizadas en los últimos 25 años, números de “Acuarela Información” y fotografías de actividades.

XII Encuentro Andaluz de Acuarela, a celebrar en Ronda los días 28 de febrero, 1 y 2 de marzo de 2014.


17 Exposición y Simposio Internacional de Acuarela de la ECWS (Confederación Europea de Sociedades de Acuarela), que tendrá lugar en Córdoba en la segunda quincena de octubre de 2014.
 
De todos estos actos podréis estar puntualmente informados a través de los datos adicionales suministrados por la propia Agrupación de Acuarelistas, tanto desde su web como desde los blogs correspondientes a las distintas vocalías.

 
A estas alturas nadie ignora las circunstancias actuales, con los adversos efectos de una crisis económica demasiado larga y aun insuficientemente controlada, que provoca restricciones en numerosos aspectos de nuestra vida diaria. No nos resultará nada extraño ver cómo afectan las parcelas propias de actividades culturales y artísticas como las que nos ocupan.
Plenamente conscientes de ello, los organizadores han puesto en marcha algunas iniciativas llenas de imaginación como la que ellos denominan micromecenazgo compartido, basado en la aportación voluntaria de cuantos deseen contribuir a la feliz culminación de diversos proyectos iniciados.
Este modesto espacio desea convertirse durante algunas semanas en un pequeño centro replicador que permita hacer llegar dichos proyectos a cuantas personas lo visiten y quieran conocerlo con más detalle a través de los cauces reglamentarios, como los arriba citados.
Es una tarea a la que cualquiera se adhiere con gusto, consciente de que, nos guste o no, sea mejor o peor, resultará cada vez más necesaria en el futuro la involucración de la sociedad civil, es decir particulares y sus asociaciones, para resolver nuevos problemas y necesidades.
Es de esperar que no se resientan demasiado y permanezcan accesibles suficientes espacios públicos donde poder exponer las muestras colectivas que se realicen en próximos tiempos.

Más allá de las concretas aportaciones que podamos hacer cada uno de nosotros, que en todo caso supone un esfuerzo añadido, en especial al compararlo con el oscuro destino de tantas partidas provenientes de nuestros impuestos reglamentarios, siempre crecientes, es necesario  hacer todavía un esfuerzo más: generar nueva energía creativa, aprovechando si fuera necesario la rabia que podamos sentir a veces, con el fin de conseguir obras de mayor calidad artística, cada uno desde su particular sensibilidad y estilo.

Tengo la convicción de que si cada uno de nosotros podemos elevar nuestro propio nivel, con  mayor razón podremos juntos elevar el nivel global de la Acuarela, de tal forma que seamos cada vez más y más creíbles, con lo que sabremos exigir más eficazmente y acceder mejor a todas aquellas ayudas a las que justamente tengamos derecho.
Así pues, feliz aniversario, Acuarelistas de Andalucía!
 

 

sábado, 21 de diciembre de 2013

La diversidad -y 4

 
 
Empezando como se acababa el anterior post, de nuevo la misma pregunta: ¿Es aceptable o criticable una gran diversidad dentro de la obra de un mismo artista?

Ante todo creo que son una franca mayoría los artistas que dirigen considerable cantidad de su esfuerzo en tratar de obtener una uniformidad que sea visible en el conjunto de su obra, porque suele interpretarse como signo de una cierta coherencia, madurez y personalidad, que posibilita la identificación del autor ante la simple visión de su obra, sin necesidad de leer su firma.

Aunque eso es así, todos conocemos también otros artistas también serios que muestran un particular polimorfismo en su producción, a veces haciendo bandera de tal actitud. Para ellos cada obra debe ser singular, siempre distinta y por ello valoran la similitud como un signo de debilidad, un tic manierista, adjetivo que siempre lleva aparejado una connotación negativa. Lo subjetivo, lo irrepetible debe primar siempre sobre el componente objetivo de la realidad que sirve de modelo, que únicamente debe servir como activador del proceso creativo, autónomo y variable como cada momento de nuestra vida.

Evidentemente nos estamos refiriendo a aquellos casos de diversidad intensa y coetánea, no la que aparece en la evolución del artista en función de su edad y condiciones biográficas, que siempre resulta conveniente, aunque pueda adquirir diversas intensidades en cada caso concreto.

Podemos ponernos de acuerdo en que disponer de una amplia variedad de registros siempre suele ser signo de riqueza y de capacidad, tanto cuando se refieren a las propias temáticas (paisaje, marinas, figura, etc.) como a las gamas cromáticas utilizadas o al propio lenguaje plástico, siempre que se atisbe cierto hilo conductor. No cabe duda de que resultará siempre más difícil defenderse de la acusación de monotonía excesiva, sea temática, de colorido, de lenguaje o técnica.

La respuesta acertada sobre la legitimidad del supuesto exceso en la diversidad mostrada por algún artista en concreto solamente la conoce él mismo. Tan solo él sabe de una forma más o menos consciente los profundos motivos de su polimorfismo pictórico, su verdad, su autenticidad, cuando van más allá de las modas, influencias externas y de la inseguridad personal que puede producir indecisión en cuanto al propio camino plástico en un momento dado. Como también al propio artista le corresponde la responsabilidad de resolver el dilema, corrigiendo o manteniendo tal diversidad.

En tales casos un observador externo, si desea ser responsable, debe tratar de ser tolerante y respetuoso con la actitud de cada artista. Lo que no significa que no sea más partidario de una evolución gradual que de un estatismo absoluto, a la vez que pueda preferir constatar cierta regularidad que interpreta como signo de una mínima convicción intelectual.

Si además el mismo observador percibe algún tipo de paralelismo entre la evolución del conjunto de una obra y la propia experiencia personal del artista, siente mayor tranquilidad. En todo caso, ante la duda siempre hay que escoger la libertad para el artista.
 
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Aprovecho la ocasión para desear a todos unas Felices Navidades, así como los mejores augurios para el nuevo Año 2014, que ya nos está acechando desde una cercana esquina, con toda la incertidumbre de lo que está por venir, que esperemos sea cada vez más grato, ya que se está haciendo cada vez más necesario.
 
 

viernes, 22 de noviembre de 2013

La diversidad -3

 
¿Es aceptable intentar poner algún tipo de límite a la manifiesta diversidad lograda durante las dos décadas últimas en el ámbito de la práctica acuarelística?
 
A buen seguro que ya el simple planteamiento de la pregunta sería por sí mismo capaz de suscitar recelos y  protestas en una gran parte de acuarelistas que fueran consultados sobre este asunto, tal es el grado de universalidad conseguido en la aceptación del principio de libertad creadora, hoy considerada una irrenunciable conquista de las vanguardias del siglo pasado.
 
Mi intención, al plantear así el asunto, no es otro que una saludable provocación intelectual. Por supuesto que no hay ninguna duda de que los márgenes de la libertad creativa han de ser tan amplios como sea posible, tanto en su aspecto estrictamente formal (temáticas, formatos, lenguajes, etc.) así como en el técnico (soportes, materiales, procedimientos, etc.), aunque no estaría de más añadir una precisión: siempre que no sean vulneradas o puestas en serio compromiso aquellas condiciones que definen la naturaleza de la acuarela.
 
A título meramente personal, considero que entre todas las características de la acuarela, la cualidad de la transparencia es la más esencial y constitutiva de esta técnica pictórica. Consiguientemente, pienso que las obras que de forma  manifiesta sustituyan por opacidad amplias zonas de la superficie pintada, no deberían ser catalogadas como acuarela sino como técnica mixta, con sus consiguientes efectos. De esta manera se evitaría violentar lo más específico de la técnica.
 
Nótese que ello no excluiría un uso restringido de algunos elementos total o parcialmente opacos, -que en ciertas ocasiones pueden estar más que justificados, ante ciertas dificultades descriptivas, o aunque fuera tan solo por la simple voluntad del artista-.
 
Es evidente que un enunciado así puede dar paso a polemizar sobre qué se entiende por una zona amplia, si debería ser cuantificada en porcentajes de la superficie, etc., juego en el que no me atrevería a entrar y que es tarea que concierne a quienes deben tomar decisiones en algún momento determinado, como por ejemplo desde la posición de un comité para la  selección de obras en aquellas muestras acuarelistas que lo requieran.
 
Como que el derecho a ser transgresor no puede ser patrimonio exclusivo de los artistas, también puede afectar a los propios miembros de estos comités, y de hecho es lo que ocurre en algunos casos, cuando se observa la facilidad con que se aceptan ciertas extralimitaciones que a primera vista parecen comprometer la naturaleza propia de la técnica.
 
A fin de cuentas –deben pensar- tampoco pasa nada. Al menos mientras que una notable mayoría siga respetando las normas básicas, no existirán graves riesgos para los intereses de la técnica acuarelística...
La supervivencia de la Acuarela como tal exigen, en mi opinión, algunas dosis de prudencia por parte de todos, de modo que un rechazo argumentado de ciertos planteamientos radicales excesivamente destructores, puede ser no solamente aceptable, sino incluso conveniente. Siempre cabe competir en modalidades más apropiadas.
 
Este tipo de situaciones, siempre delicadas, deben ser encaradas todavía con mayor sensibilidad en aquellas iniciativas actuales que precisamente pretenden de forma explícita potenciar la innovación, la experimentación, actitudes siempre plausibles y merecedoras de todo apoyo, aunque también de cierto discernimiento.
 
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Un aspecto más a valorar en relación con la diversidad es el que tiene que ver con la que se da dentro de la obra de un mismo artista, tema que por su propia naturaleza es más vidrioso aún que el anterior, ya que se vincularía de modo más estrecho con su indiscutible derecho a la libertad personal.

De nuevo la misma pregunta: ¿Es aceptable o criticable una gran diversidad dentro de la práctica de un mismo acuarelista?

Lo dejaremos para el próximo post.

martes, 15 de octubre de 2013

La diversidad -1


 
 

 
La simple casualidad de coincidir en el tiempo dos eventos acuarelísticos relevantes a cargo de dos excelentes acuarelistas de nuestro país, Jesús Lozano Saorín y Manel Plana, que practican unos lenguajes bien diferentes entre sí, me ha hecho reflexionar sobre la necesidad de mantener siempre una actitud tolerante y lo más abierta posible ante las formas más dispares de entender la acuarela. No solamente eso, sino la obligación de tratar de fomentar ampliamente dicha diversidad en aquellos ambientes que sean aptos para la divulgación del conocimiento artístico.
Todos conocemos bien que si la acuarela ha conseguido ganarse un pequeño espacio dentro del mundo de la pintura  ha sido a través de un esfuerzo mantenido en el tiempo y también a haber jugado sus mejores cartas, entre las que han destacado la ortodoxia de la técnica, la exigencia de unos mínimos requisitos de calidad respecto al soporte de papel, la predilección por los formatos pequeños, la ejecución generalmente en pocas sesiones, cuando no en una sola, dado el carácter propio de la técnica, que permite aplicar sucesivas capas en espacios cortos de tiempo, siempre que se den unas favorables condiciones de humedad.
Algunas de estas características han favorecido entre otras cosas una mayor práctica colectiva, aprovechando salidas pictóricas hacia lugares de interés, en las que se estrechan relaciones con otros acuarelistas. Se dirá que ello ocurre también en cualquier otra técnica y es verdad, pero justo es reconocer que la diversidad de posibilidades técnicas, tamaños, soportes, etc no facilita las cosas a tales colectivos, lo que está en la raíz misma de la prevalencia tan desigual en cuanto a los movimientos asociativos, ampliamente extendidos entre los acuarelistas, dando lugar a unas agrupaciones activas, algunas de ellas de largo recorrido.
Es probable que en tales movimientos no pueda excluirse cierta actitud de defensa de los propios intereses entre los practicantes de la acuarela, técnica que todavía hoy demasiadas personas consideran como un arte menor, remisas a considerar pintura a nuestras aguadas. Sin embargo, se trata de opiniones en franca regresión que solamente una mente muy radical y rigorista puede defender con un mínimo de honestidad intelectual.
En realidad todos los condicionantes sociológicos más arriba apuntados poseen en sí mismos un cierto efecto uniformador, por inevitable contagio entre las formas de hacer, las conocidas influencias, que como tales han existido y existirán siempre entre artistas de ámbitos cercanos geográficamente. Tales influencias se hacen más patentes en el interior de aquellos grupos que se constituyen alrededor de algún artista de más talento, que aún sin pretenderlo llega a constituirse en un verdadero maestro, admirado por su saber mientras se le intenta copiar de modo formal y acrítico, o escrutar inteligentemente y en silencio, con el objeto de penetrar el secreto que se esconde dentro de la propia excelencia.
En cualquier caso, coincideremos en que es innegable que durante estas últimas décadas las cosas han ido cambiando de una manera sustancial, y ello por muy diferentes motivos:
-La inquietud creciente entre los artistas plásticos, siempre en pos de un valor fundamental, la creatividad, entendida a menudo como diferencia, ruptura y transgresión, modelo inoculado entre los jóvenes emergentes como una cualidad imprescindible para demostrar la propia valía.
-La movilidad geográfica, con la consiguiente apertura hacia otros naciones y otros continentes, especialmente hacia los países europeos más adelantados y Norteamérica, donde el arte ha sido más proclive a desarrollar todo género de las inquietudes antes insinuadas, a lo que habría que añadirse la difusión de las filosofías del lejano oriente, desde donde han llegado formulaciones introspectivas, desmaterializadoras, líricas, minimalistas, que ponen mayor énfasis en espacios diáfanos y vacíos, favorables al silencio, a veces complementados por los desahogos enérgicos y vitales del movimiento gestual, en gran parte reminiscencia de la propia escritura oriental. Para acabar de completar la descripción debería citar las influencias del llamado tercer mundo, con todo su primitivismo formal, el cromatismo desbordante del arte africano y del hispanoamericano, que presentan unas iconografías marcadas por sus particulares coordenadas culturales, creencias y movimientos sociopolíticos.
-La hiperproducción de bienes, derivada de la industrialización y del capitalismo dominante, que ha provocado la aparición de múltiples productos de consumo con utilidad artística, como nuevos pigmentos, multitud de sustancias que permiten ampliar el espectro de los soportes aptos para pintar con acuarela, aún con evidentes dificultades de incierta solución, todo hay que decirlo. En cambio, otras limitaciones como las que tienen que ver con el tamaño de papel utilizable han desaparecido gracias a la multitud de tamaños disponibles, desde los pequeños cuadernos utilizados por los movimientos urban-sketchers hasta los inacabables rollos utilizados por todos los artistas partidarios del gran formato.
Todo ello provoca condiciones favorables al abandono de aquel estilo tan propio de la acuarela clásica, como eran aquellas acuarelas inglesas con su esmerado dibujo subyacente, los apuntes perfectos, sus expresivas ilustraciones, tantas y tantas filigranas fruto de un tiempo que, para bien o para mal,  era bien distinto del que nos toca vivir hoy...

(Seguirá)